Antroposofía

En el siglo XXI, la tarea de dar sentido y orientación a la vida ha pasado de la religión y la tradición cultural a manos del individuo. Con esto, el ser humano ha llegado plenamente al núcleo de la propia existencia. La grandeza y el reto de nuestro tiempo consiste en que cada persona tiene que darse las propias directrices para su hacer y pensar, si no quiere perderse en lo que le ofrece el mundo material.

A menudo irrumpe con ello la necesidad de conquistar una relación consciente con el mundo espiritual, es decir, de desarrollar una clase de conocimiento a través de la cual se pueda experimentar la realidad del mundo espiritual de manera concreta y la que, por la misma sólida metodología, esté comparable con la ciencia natural. Éste fue el objetivo que Rudolf Steiner se dio en su vida.

Esta Antroposofía (conciencia de lo que es el ser humano y la humanidad) puede dar orientación, no sólo a cada individuo, sino que conlleva impulso, hacia todos los ámbitos de la cultura. Ha posibilitado abrir nuevos horizontes a sus rendimientos culturales e ideas a muchas personalidades significativas. Los productos y servicios que desde la Antroposofía surgen en los campos de pedagogía, medicina, agricultura y arquitectura son consideradas en todo el mundo, sobre todo desde el último tercio del siglo XX, en el que la sociedad empezó a aceptar la orientación espiritual de la vida con cada vez más naturalidad y tolerancia. Las más de 10.000 instituciónes antroposóficas como clínicas, escuelas, granjas e instituciones, hallan reconocimiento en todas partes de la tierra. Surgen iniciativas culturales en focos sociales como Sudáfrica, Sudamérica u Oriente Medio, y la concesión del premio Nobel alternativo a dos portadores de la cultura antroposófica, demuestra un inesperado respeto hacia este hecho. La Sociedad Antroposófica brinda en todo el mundo espacio y oportunidad para el desarrollo espiritual, despliegue artístico e iniciativas cívicas.

«Bajo Antroposofía entiendo una investigación científica orientada hacia el conocimiento del mundo espiritual la que no se da contenta no con las unilateralidades del mero conocimiento de la naturaleza ni de la mística común, y la que antes de intentar alcanzar un conocimiento del mundo suprasensible, busca desarrollar en el alma las fuerzas aun dormidas en la conciencia común y en la ciencia común, pero las que, una vez despertadas, posibilitarían tal conocimiento.»

Rudolf Steiner
(Obras Completas de Rudolf Steiner, GA 35)